El alcance dinámico….

Me está encantando la serie de artículos de Desencadenado que nos cuenta paso a paso el proceso de emprender un negocio para salir del paro. Quiero pararme en la dedicada al producto, ya que este aspecto es en general un problema. Hablábamos también del alcance adecuado en casa de Rafa estos días. En ambos casos la recomendación es ser pragmáticos y velar por el éxito antes que por la perfección. Este es un consejo muy acertado en cualquier ámbito, pero en especial en el software o TIC en general puesto que por su dimensión intangible por un lado y vehicular del negocio en el otro, siempre se podrá ampliar un poco más el alcance para satisfacer este o aquel departamento.

Saber valorar el punto de inflexión en el que el aumento del alcance del proyecto deja de ser rentable es vital. Pero no es fácil. ¿Cómo mides esa rentabilidad? Está claro que una definición rápida nos dirá que cuando el coste de realizar esa extensión supera el ahorro que supondrá su disponibilidad. El medir el primer coste no es muy difícil del lado del proveedor (bueno tenía que decirlo por obligación pero a mi si me resulta complicado) pero también están los costes del cliente en dedicación al proyecto que ya no son tan sencillos. Pero desde luego la medición del coste reducido con el nuevo sistema es muy complicado.

Es cierto que es común ver aproximaciones muy elaboradas a este respecto en muchas presentaciones de consultoras. Me imagino que basados en estadísticas, estudios (Gardner,etc.?) o en el ppt este que tenía por aquí (perdón colegas consultores). Pero venga de donde venga ¿Quién de vosotros a contrastado el resultado después de todo?

La realidad es que la definición de alcance debe incorporar además otros factores como son la oportunidad de terminar en plazos inferiores. El menos confesable hecho de que un alcance excesivo va asociado con un alto índice de fracaso, esto lo camuflamos con los “la experiencia aconseja…..”, o los “debemos huir de la parálisis por análisis y empezar a trabajar….”

Pero aún con todo esto, si no das con un cliente curtido en despliegues informáticos no te va a ser fácil lograr que limite el vicio de pedir y pedir más al proyecto con esos viejos conocidos: “es que si no lo hacemos ahora ya no se hará….” y los  “Si no cubrimos eso para que vamos a cambiar…”.

Difícil.

Pero Borja nos hablaba de una nueva iniciativa empresarial en la que no es tanto el cliente como nosotros mismo los que no sabemos contener el alcance del producto, los que siempre pensamos que le falta un poco más para ser perfecto, y que si ya hemos esperado todo este tiempo no va a ser de una semana más…. Pues si, nosotros somos peores. Es fácil encontrarse los dos extremos. Aquellos que con dos cosas “pilladas con pinzas”, creen que ya se puede ir al cliente. Y los que siempre dirán que necesitan una semana más (y otra, y otra).

Ahí aparece el líder experimentado para poner criterio en la cabeza de los dos y con un poco de pragmatismo salir en el momento adecuado.

(Bien… Se buscar lider, de esos, para proyecto en Silverlight…… Uy, perdón.)

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