Llevo unos días disfrutando del excelente articulo de Miquel sobre la organización orientada a proyectos, que nos presenta una relación excelente de cómo poder intentar realmente establecer una organización orientada a proyectos. No podéis perdéroslo.
A mi particularmente me a tocado el recordatorio de que los proyectos hay que llevarlos a ras de suelo:
Un proyecto se planifica y desarrolla a ras de suelo
Esta es una de las reglas que veo que con más frecuencia llevan al fracaso a un jefe de proyecto. Nos alejamos, nos subimos a nuestro ático y esperamos los informes de avance. Y cuando quedan dos días empezamos a bramar buscando culpables. ¡Qué fácil!
El jefe de proyecto debería arrancar de su agenda las hojas correspondientes a los días de desarrollo y quedarse encerrado con su equipo, viendo cómo avanzan las cosas por sí mismo, detectando los problemas, las ambigüedades, resolviendo las dudas y las preguntas, adelantandose a los problemas. Hay que estar ahí.
¡Ah! Se me olvidaba me ha encantado la metáfora del baseball:
…se asentará el noble arte del baseball: batear las pelotas tan lejos como sea posible y dar vueltas al tema para hacer puntos.
¿Os suena esta forma de proceder?