Vía La Bonilista: la Grasa

Un equipo sin movimiento -sin entradas ni salidas- es un equipo muerto, pero la manera de hacerlo mejorar no es la aplicación de perversas y estúpidas campanas de Gauss, sino conseguir que cada uno de sus miembros progrese individualmente para mejorar como conjunto. [...] Si tu responsable permite que se acumule Grasa alrededor de ti, huye. La Grasa es contagiosa. Mancha y es difícil de limpiar.

Muy recomendable la lectura del artículo de esta semana… Te hace despertar del sopor y el pringue en el que vives.

Manchado de grasa

Líderes ¿y qué?

En Los Principales Errores de los Emprendedores de Carlos Blanco hablando de los mercados nos cuenta:

No estar atento a los cambios en un mercado puede provocar poner en riesgo la viabilidad de un negocio… Tenemos un buen ejemplo en el negocio de los clasificados, liderado hace 10 años en todos los mercados por los grandes grupos media locales… Un mercado dominado hoy en día mayoritariamente por empresas online, es un buen recordatorio para saber que los que en un momento determinado son líderes, diez años después pueden reducir su cuota de mercado a un nivel bajísimo.

Esta siendo una lectura muy interesante y a ratos sorprendente ¡¿Cómo no se me había ocurrido esto o aquello?!

Emprendedor sin saberlo

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Hace unos meses Marc Vidal hablaba en Emprendedor por cuenta ajena sobre esos colaboradores que se implican de verdad y que marcan diferencias:

Los que hemos fundado startups con nuestro dinero sabemos que hay un camino largo a recorrer cuando hablamos de desarrollos que verán la luz en meses o años vista. Sabemos que necesitamos destino y lugar de aterrizaje y que eso no sucede a la vez que los ingresos entran. Sabemos que el delay está omnipresente y que durante meses uno mismo no hará más que ver como sus ahorros descienden hasta el pánico mientras todo tu equipo cobra puntualmente cada mes. En eso consiste ser emprendedor e inversor a la vez. Lo apuestas todo.

Cuando un “emprendedor por cuenta ajena” lo hace apuesta su tiempo y su conocimiento y espera recompensas también a futuro. Es muy parecido. Mi gente debe ser así, mi equipo debe sentirse emprendedor y debe sentir el frío de cara para en el futuro notar la satisfacción de ver como suyo el proyecto de todos.

Así me siento, y así me siento de defraudado….

No siempre el Camino es lo importante

Es muy común decir que lo importante no es el final sino el camino. Esto aplicado a mil experiencias vitales parece muy cierto, pero en desarrollo de software el camino puede no ser lo que parece.

De un antiguo artículo Proceso vs. Producto recupero ideas que me llevaron a buscar formación en productos y proyectos ágiles, lo cual, para alguien rodeado de presiones burocráticas tienen todo el sentido:

… El otro día un cliente de una de esas empresas nos contaba que para hacer un site tenía que ir aprobando entregables, cumplimentando requerimientos de cambios, y avanzando por un proceso que prima sobre el producto final. Al final obtuvo un site que no responde a lo que quería, pero justificable desde la metodología y proceso de trabajo seguido.

Es decir, el proceso fue el correcto, y el producto no.

Son empresas con jefes de proyecto (no de producto, ja!) dedicados a gestionar la administración del trabajo, de tal forma que nadie en el equipo se siente responsable del producto final.

De hecho uno de los síntomas más claros de que se lleva mucho tiempo en una de estas empresas es la total desvinculación emocional con los productos que generas cuando trabajas ahí.

¿Os suena? A mi si. Está en las antípodas de mi concepción vital pero en el día a día laboral. Siempre me he resistido a los procesos innecesarios, incluso hasta el extremo de ser muy parco hasta en le proceso de comunicar (… en casa …) pero sin llegar al extremo del Manifiest Programming ZBGURESHPXRE.

Pero esa desvinculación la vivo día a día con muchos “profesionales” que te dicen que ya han hecho su parte y no saben nada más del asunto, o que de lo que les estas hablando no es de su parte y por tanto no les interesa una mierda nada de lo que estas diciendo, a pesar de que esté totalmente relacionado y no es hasta que le peta su parte que empiezan a hacer caso.

Siempre he visto el programar o el diseño de cualquier tipo de producto como algo en lo que hay pasión y emoción por parte de los miembros del equipo o mejor que se vayan.

Pero otros sólo miran el proceso, los reportes de tareas y de horas y el seguimiento de las normas. Así nos va.

Mirando a la grada

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Mucho calado tiene el artículo Ser lo que quieres ser de Marc Vidal. Entre muchas cosas nos dice:

Una vez leí una descripción sobre los personajes que controlan en los campos de futbol lo que sucede en las graderías. Son unos personajes con chaleco rojo que están apostados entre el público y el terreno de juego… esos personajes no miran el partido porque están de espaldas a él… Lo que sucede en el campo de fútbol lo intuyen por el reflejo que ejerce en el rostro de la multitud. Ellos miran, piensan y se aburren. No pueden intervenir en su mundo. Pienso que así vive muchísima gente.

Hay millones de personas que no ven los goles de la vida porque tienen miedo o por mantenerse seguros en la “zona de confort”. Pero oyen el rugido del público e interpretan que ha habido un gol. El modelo social en el que vivimos intenta con todas sus fuerzas a que vivamos de espaldas a lo que sucede y muchos se resignan y se toman su tazón de cloroformo matinal para no sentirse mal.

Es gente que en muchas ocasiones saben mucho, leen mucho, escuchan mucho y seguramente conocen tantas cosas que podrían llamarse “sabios”. Se puede ser sabio pero a la vez se puede no estar viviendo.

Nos tienen atontados, embotados con el frenesí diario y las ingentes facturas, sin capacidad para pensar ni reaccionar. Anestesiados. Somos las herramientas de las vidas de otros.

Pero de verdad merece la pena

Muy interesante lectura que en cuenteo en JavaHispano ¿Merece la pena hacer las cosas bien en esta profesión, o en cualquier profesión?

En un determinado momento el jefe de la empresa decidió subir sueldos a los empleados, pero decidió que sólo le iba a subir los sueldos al equipo que mantenía la base de código problemática porque “ellos trabajaban más duro que Mike y su jefe”.

Y es que fácil es parecer sacrificado,y dedicado; parecer el más comprometido con los objetivos y en realidad ser un low performer. Hace tiempo recuerdo como se discutían las culturas del over-time consultoril (hay que esperar a que salga el jefe) frente al que no te vean que te quedas no vayan a pensar que no llegas para el puesto.

Pero hace tiempo que sólo cuenta lo caliente que dejes la silla y no el trabajo que haces. Si eres bueno y acabas a tiempo, sin esfuerzos, sin quejas, sin pedir ayuda a media empresa, sin esa cara desencajada ni esas ojeras, difícilmente te valorarán como corresponde. Y al final ese equipo que no para de meter la pata pero echa más horas que nadie será el que se lleve las medallas. Ceguera institucionalizada.

Un instante congelado

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“La fotografía no son solo imágenes, no es 1 solo momento, es la magia de un instante congelado con su luz y sus emociones”

vía @betina_barbie

Leído: Una hormiga en París

20140201-165727.jpg¡Que bien cuenta historias Marc! Con más retraso del que me gustaría puede poner mis manos en el último libro de Marc Vidal y devorarlo de inmediato. Y casi casi del tirón, que no es muy largo.

Por qué uno ya sabe que la vida y aventuras de Marc son así, si no diría que tenemos aquí una fábula del emprendimiento que representa los conceptos básicos necesarios para sobrevivir en nuestras iniciativas. Pero resulta que así empezó él. Da un poco de envidia o vergüenza ver lo que unos con 18 añitos eran capaces de hacer y como nos resistimos algunos un poco más talluditos.

Podría decirnos que la historia de Marc se resume en el decálogo de la última página, y es verdad, pero dicen que es mucho más valioso el camino que el destino. Y es el camino el que Marc nos cuenta y haciéndolo nos acaba explicando que son en realidad esos conceptos abstractos que nos cuenta de investigar el mercado, de adaptarse al cliente, etc. y como sin saberlo los aplicaba aquel chaval en París. Desmitificando emprender, des mitificando tanto Lean.

Una lectura amena y distraída, recomendable para una de estas tardes grises de invierno (y con chimenea mejor). No encontrarán el típico libro de emprendedores pero esconde lo esencial en el camino.

Y Al Final De Repente

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Las casualidades a veces son rebuscadas… Hace unos días escribía Seth’s Blog en Gradually and then suddenly lo siguiente:

Gradually, because every day opportunities are missed, little bits of value are lost, customers become unentranced. We don’t notice so much, because hey, there’s a profit. Profit covers many sins. Of course, one day, once the foundation is rotted and the support is gone, so is the profit. Suddenly, apparently quite suddenly, it all falls apart.

Y es que cuando no se quieren ver las señales todo son sorpresas al final. Y además suele ser demasiado tarde.

Cada vez más sólo

20131007-001729.jpg Hace 5 años empezó, sigo añorando aquellos días, nada volvió a ser igual, más bien al contrario.

Acabamos de dar un paso más. Cada vez somo menos, y contamos menos. ¿Qué fue de nuestras ilusiones? ¿Qué fue de todos nuestros proyectos? Como los de muchos se diluyeron en el día a día y en la indiferencia colectiva.

Ya nada era igual, ya nada será igual.

Me gustaron aquellos años con vosotros. Estos no.

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